La respuesta a los interrogantes de quiénes somos y quiénes debemos lograr ser

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20080915

Sentirse libre de todo


En el desarrollo intelectual y emocional del individuo intervienen infinidad de factores (comentario re-in). El ambiente socio-cultural es determinante cuando las experiencias compartidas son sublimes. Acá me ven en un partido de Fút-Rana con los pibes de la Guardia Loca. Un grupo formado con fines transcósmicos en el verano del 71 por una banda de amigos entre los que estaban Antonio Porro y Virgilio Luna. Sin lugar a dudas este tipo de actividades generaba en nosotros un motor interno que aún conservo activo: todo vale con tal de conseguir el amor.

20080818

González Catán

Unos cacos casi acaban
con mi vida. Se llevaron
todo lo que poseo: un cuaderno
donde está todo.

Pedir a las hordas salvajes que devuelvan
lo que no les sirve es tan inútil
como decirles que lo lean.
No, nada de eso.

Las hojas escritas servirán
para envolver las cáscaras de las papas
o para armar papelitos.
Ni siquiera, para eso.

Arrancarán lo que no les sirve
y lo tirarán en algún sitio.
Y ahí
todo se perderá.

U.W.

20080605

Miserabilismo ideológico

A veces nos preguntamos desde esta Fundación Pragnánima, alta casa de meditación donde priva el pensamiento antes que el lucro, si el debate político y social no ha perdido dramáticamente el contenido ideológico. Porque observamos, con cierta dosis de alarma, que la calidad de lo que se discute es francamente miserable, son sólo porcentajes.

Las cuestiones ya no son de Estado, son interpretadas como caprichos. Atrás quedaron los debates sobre la dicotomía simbiótica entre las teorías utópicas de la izquierda y el canibalismo del capitalismo salvaje. No, nada de eso.

La globalización nos está consumiendo, hoy se discute cuanto se llena el bolsillo de un productor o si es justo sacarle una parte.

Muy bajo.
U.W.

20080527

Presencia en la TV

El Prof. Dr. Ulises Weinner se presentó el programa de Mirtha Legrand junto con distinguidos personajes del quehacer cultural y político de la Nación.
Lamentablemente, el Profesor salió tapado por la impericia de un fotógrafo.

20080508

Poema inédito

El Dr. Ulises Weinner dedicó gran parte de su vida a la exploración literaria como un mero instrumento de la metamorfosis. En efecto, los inicios de sus prácticas hacia el pragnanismo nos muestra un joven Ulises con espíritu inquieto, emotivo y en constante explosión.

A continuación, como ejemplo, un poema inédito de su autoría:

Un dinosaurio de goma está siendo aplastado por la pantalla de mi Pc

Y en sus ojos
la extinción.


20080505

Ulises Weinner, una vida (Cuarta parte)

(ver tercera parte)

Los 70’s están de moda. Hay como una obligación tácita de decir qué estaba haciendo cada uno en esa época. Creemos que la cita nos cabe también a nosotros. Por su parte, después de romper con Elke, un deshilachado Ulises Weinner comenzó una peregrinación sin rumbo fijo: entró en una primera etapa introspectiva. Deambuló por la montaña, evitando los valles, hasta hallar un refugio para sus atribulados pensamientos.

Y lo encontró pasando los nevados del Aconquija, en la cuesta del Clavillo (entre Catamarca y Tucumán, Rep. Argentina). Tenía su propia plantación y un par de cabras que matizaban su soledad. Aprendió a vivir de las hierbas, experimentando. Algunas producían cagadera, otras eran buenas para la meditación. Por ejemplo, un arbustito achaparrado de flores lilas que Ulises usaba para condimentar (sabor agridulce muy agradable) producía un estado alucinógeno que podía durar varios días. Fue en ese estado que el joven Weinner vislumbró por vez primera la posibilidad cierta de la Metamorfosis Pragnánima.



La foto es reciente. El lugar está abandonado, pero actualmente es un sitio de culto y peregrinación.
En la imagen se puede ver la impresión del gato de dos cabezas, signo inequívoco del Pragnanismo.

20071120

El Dr. Ulises Weinner responde la encuesta de La Última Talita

~ ¿Cuáles son el peor y el mejor recuerdo que tenés de tu madre?
No me llevaba bien con mis padres, de hecho supongo que han fallecido, pero no sé dónde ni cuando. No quiero recordarlos.

~ En una primera reunión con personas desconocidas, ¿cómo controlás tu cuerpo?
Me resulta muy fácil controlar mi cuerpo. Logrando la Metamorfosis Pragnánima todo es posible.
~ ¿Encontraste el verdadero amor?

En la sabiduría hallarás al verdadero amor. Cuando estés rodeado del aura mística del pragnanimsmo todas las mujeres caerán a tus pies.
~ ¿Qué te hizo la persona que más odiás?

El odio no está en mí. El odio será desterrado de la tierra, al menos para ti, el día que te decidas a dar el paso hacia el pragnanismo.
~ ¿Bailás en las fiestas?

Logrando la unión de mente y cuerpo harás que tus movimientos pélvicos deslumbren y que las niñas ricas dejen todo con tal de estar contigo.
~ ¿Tenés pensado seguir en esa misma línea por mucho tiempo?

Por supuesto, una vez que se halla el camino sientes que ya no puedes apartarte del él, porque es el correcto.
~ ¿Tenés algún fetiche?

Un conejo de peluche que traje de mis viajes al Himalaya. Se llama Otto.
~ ¿Cuánto cobrás?

Depende, hay sesiones cortas y largas.
~ ¿Dónde escondés tu sueldo?

Todo va a parar a la Fundación Pragnánima, nada se esconde.
~ ¿Votaste el 28? ¿A quién? ¿Por qué?
No, no voté, soy austríaco, aunque hubiera votado a Blumberg, me entinede?

20071106

Velas, por Ulises Weinner

Al recorrer la región del Himalaya, Weinner visitó varios monasterios budistas. Entre ellos el templo sagrado de Lumbini (Foto: parece una vela encendida), ciudad natal de Siddhartha Gautama (Buda), donde Weinner se internó como discípulo por más de diez años. Es una etapa oscura de la vida de Weinner, pues poco se puede saber de lo que ocurre en esos ámbitos reservados sólo para los que bucean en las raíces del conocimiento.
De esa época rescatamos este poema, que habla de la búsqueda del camino hacia el pragnanismo:
La prueba y el error
aprender del camino
la gimnasia de pensar
y reprimir los impulsos.
Un maestro oriental
enseña a descubrir
la luz al hombre ciego
que lucha con molinos.
Vela encendida en el alma
que el viento de la locura apaga
la oscuridad lo aterra
sólo queda rezar.
U.W.
Lumbini, septiembre de 1979.
(algunas versiones sostienen que este poema pertenece a un tal José Luis)

20071030

Ulises Weinner, una vida (Tercera parte)

Del primer encuentro con Porro se tejen versiones disímiles. La más firme da cuenta que cierta madrugada, mientras Ulises sacaba la basura del Bar donde trabajaba (pudo haber sido en Primo Humberto), encontró a un hombre tirado en la vereda. Se dice que había sido muy mal tratado por una pandilla, estaba semi incosciente, borracho, aturdido y quizás drogado. Ulises lo llevó a su pieza y lo cuidó hasta que se repuso. Cuenta Porro que recuerda esos días entre nebulosas de miedo, nauseas y confusiones y que nunca pudo entender por qué Weinner lo había protegido tanto.
Rápidamente concordaron ideas. Por ese entonces el mayo francés había hecho su explosión y les daba a los jóvenes del mundo un lugar desde donde manifestarse. Porro tenía sus propias ideas más cercanas al hippismo y al interactuar con un Weinner, más centrado y culto, se produjo una combinación, una fuerza energética, que aún no detuvo su empuje.
En esa etapa de juventud explosiva y contagiante, Weinner y Porro estuvieron asociados a todos los movimientos revolucionarios de la época hasta que se juntaron con otros jóvenes despojados y nihilistas y se trasladaron al sur, al Bolsón, donde comenzaba el embrión de la comunidad hippie más grande del hemisferio sur.

Si bien son numerosos los artistas que se jactan de haber participado de ese grandioso movimiento sociocultural, son pocos los que pueden aportar pruebas de ello. Weinner no escapa a esa regla, no obstante, por esos años se fabula un romance de Ulises con la bellísima actriz alemana Elke Sommer y que a raíz de un desplante de ella y cuando las peleas internas por disputas entre los líderes de la comunidad se hizo insoportable, Weinner decidió aislarse y dedicarse a la contemplación y luego a la trascendencia.


En las fotos: Unión hippie en el bolsón (la flecha indica la posición del joven Ulises) y Elke Sommer (foto tomada por Weinner en una protesta contra la instalación de una central nuclear cerca de Bariloche)


(en la próxima entrega: Weinner viaja al Himalaya y logra dar forma a su pensamiento cósmico)

20071016

Tal vez un flyer

En septiembre del 70' algo más que la primavera hacía ebullición en las entrañas del joven Ulises. Acá vemos una "invitación" a una fiesta que proponía un comienzo (21 de septiembre de 1970) pero no tenía un fin definido, valga la redundancia. Emulando a lo que había sido Woodstock el año anterior, Weinner y sus amigos quisieron trasladar a la Patagonia todo el encanto del hippismo, sus humos, su música, su moda y un grito: PAZ y AMOR.
(para agrandar la imagen clickee sobre la foto)

20071009

Ulises Weinner, una vida (Segunda parte)

(ver primera parte)
Posteriormente, en la adolescencia, le llegó la hora de la rebeldía. Leyó a Marx, la Biblia, también a Baudelaire, Froid, Arlt, Borges, Kant… y se convirtió en un obsesivo estudiante de las letras y del pensamiento universal. Leía de noche, a escondidas y una cosa lo llevaba a la otra. Conseguía libros prestados o frecuentaba bibliotecas públicas. Sin proponérselo comenzaba a gestarse el germen del pragnanismo.
Las nuevas ideas de Ulises contrastaban fervientemente con el oscuro pasado pseudonazi de su padre. El enfrentamiento no podía demorarse demasiado. En la madrugada del 7 de febrero de 1967, un decidido Ulises de casi 20 años, huyó de su casa persuadido de que la fabricación de latas para tamberos no era para nada el futuro que deseaba para sí. Se traslado a la cercana Ciudad de Buenos Aires, “el monstruo que atrapa a todos los jóvenes que creen que pueden malgastar su vida”, a decir de su padre. Nada más atractivo que contradecirlo.
No tenía más que unos pocos pesos ahorrados que le sirvieron para solventar por unos días una habitación en un hotel de Constitución. Fueron años difíciles, según lo relata el mismo Ulises en su “Crónica de un hombre solo” (una controvertida ópera-rock estrenada en Bariloche el verano del 70’, pero eso fue más adelante).
Durante el 67 y parte del 68, Ulises frecuentaba los bares de San Telmo y la zona sur de la capital, ofreciéndose como lavacopas. Pero el destino le tenía preparado un encuentro que iba a ser, en definitiva, el salto que necesitan los grandes para transformarse en lo que son: conoció a Antonio Porro.
(en la próxima entrega: los años del hippismo, los amores de juventud y el vuelco a la vida contemplativa)

20070904

Ulises Weinner, una vida (Primera parte)

El Prof. Lic. Ulises Weinner nació en Tratzberg, Austria en 1947. Hijo de Wolfgang Alexander Weinner (alemán) y Rosa María Benítez (argentina), por tradición familiar, Ulises debía inclinarse naturalmente hacia la música (su padre y antecesores alemanes fueron integrantes de la célebre banda de niños de la región del Tirol: Musikkapelle-Grinzens”), pero se rebeló de muy joven rompiendo su primer violín a la edad de 4 años.
En cuanto a la nacionalidad de su madre y las curiosas circunstancias en las que trabó relación con su padre en la Europa de la posguerra, como todos sabemos, se han escrito dos versiones autobiográficas noveladas: “El músico y la cocinera”[1] y “Tras la caída del Reich”[2]. Esta última nos revela detalles de la participación de su padre en los momentos previos a la caída de Adolf Hitler y habría sido considerada como punto de partida por los guionistas de la exitosa película “Der Untergang” (La caída) que el director Oliver Hirschbiegel llevara a la pantalla grande en 2004.
El Maestro (como prefiere ser llamado Weinner) fue educado en la Escuela Politécnica Wipptal hasta la edad de siete años, recibiendo instrucción básica en todas las ramas de la ciencia moderna. En el año 1954, imprevistamente, su familia se vio obligada a emigrar a la Argentina debido a persecuciones políticas[3]. Después de muchos cambios y mudanzas, a principios de los sesenta se establecieron definitivamente en la población de Carlos Casares, Pcia. de Buenos Aires. A partir la allí la vida del joven Ulises cambió radicalmente. Formado en una familia de trabajadores relacionados con la industria láctea (su padre llegó a poseer un taller de fabricación de recipientes de aluminio) conoció el oficio familiar y lo desempeñó a desgano, pero con notable contrición y profesionalismo. Paralelamente, el hecho de no contar con una continuidad en su educación (la barrera idiomática y los continuos desarraigos fueron concluyentes al respecto), determinaron que se convirtiera en un autodidacta.
(continua aquí)

[1] Se trata de una Nouvelle de ribetes románticos de tinte rococó que formó parte de la Colección Corin Tellado. Editado en 1970, fue el primer libro concebido por Ulises Weinner cuando creyó ver en este tipo de novelas femeninas un sostén económico para su familia.
[2] Publicado originalmente en alemán utilizando un seudónimo que debió abandonar después de que un ciudadano húngaro del mismo nombre entablara un litigio por el cese en el uso del nombre, fue traducido al castellano por el propio Ulises Weinner y publicado en la República Oriental del Uruguay, bajo otro seudónimo, pero no aparece en los créditos del mencionado filme.
[3] Se cree que Wolfgang A. Weinner estaba enrolado en una facción anarquista que pugnaba por surgir en la Austria dividida por la posguerra (Austria se dividió en cuatro zonas ocupadas por tropas de EEUU, Francia, Inglaterra y la URSS). Otra versión (no debidamente acreditada) da cuenta de una disputa conyugal podría haber ocasionado la imprevista migración del reducido grupo familiar (Wolfgang, Rosa y el pequeño Ulises).